{"id":29316,"date":"2024-07-15T08:48:27","date_gmt":"2024-07-15T06:48:27","guid":{"rendered":"https:\/\/stiftadmont.at\/?page_id=29316"},"modified":"2024-07-15T10:23:55","modified_gmt":"2024-07-15T08:23:55","slug":"completamente-fuera-de-los-caminos-trillados","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/stiftadmont.at\/es\/haus-der-begegnung-2\/spiritualitaet\/voellig-abgefahren\/","title":{"rendered":"\u00bfCompletamente fuera de los caminos trillados?"},"content":{"rendered":"<section id='lightpress__section--block_aa24c929faba201e3b83b3cf4f4e5b9c' class='lightpress__section--default-section-space lightpress__section lightpress__section--content'><div class=\"content__inner\"\n         x-init=\"initContentBlockAnim($el)\">\n        \n    <div class=\"content__grid content__grid\">\n                                            <div class=\"content__box content__box--one-hundred\"\n                 style=\"\">\n                                \n                \n                                            <div class=\"prose\"><h6 class=\"heading-s\">\u00bf\"Completamente fuera de los caminos trillados\"? En busca de un perfil de la espiritualidad benedictina en el siglo XXI<\/h6>\n<h6 class=\"heading-s\">Discurso del Abad Primado Dr. Notker Wolf OSB con motivo del<\/h6>\n<h6 class=\"heading-s\">apertura del Centro Espiritual Karfarnaum de la Abad\u00eda de Admont<\/h6>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Los benedictinos no somos modernos en el sentido de estar a la moda. No somos carism\u00e1ticos, sino incre\u00edblemente normales. No queremos vivir otra cosa que la Buena Nueva de Jes\u00fas, tal como la puso en pr\u00e1ctica Benito de Nursia en su Regla para la Vida en Comunidad. Alguien me ha preguntado si nos asusta vivir seg\u00fan una regla tan anticuada. Si quieres ser moderno, buscas tu forma de vida en las ense\u00f1anzas de la sabidur\u00eda del Lejano Oriente, pero son mucho m\u00e1s antiguas. Nuestra ropa parece anticuada, nuestro estilo de vida anticuado.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Pero lo peor es que los monjes nos perdemos la vida. Nos perdemos la vida, terrible y aburridamente: obediencia en vez de libertad, estar atados a un lugar en vez de excursiones de fin de semana. Renuncia a la familia, renuncia a vivir nuestra sexualidad.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">S\u00ed, no tenemos muchas cosas. No podemos permitirnos muchas de las llamadas libertades. Pero tampoco pueden nuestros conciudadanos. No finjamos que vivimos en una sociedad en la que la libertad es el valor supremo. \u00a1Cu\u00e1nto acoso, cu\u00e1nto acobardamiento, cu\u00e1nto enga\u00f1o! Mucha gente no habla o no dice lo que pasa porque teme perder su trabajo o arruinar su carrera. No se trata s\u00f3lo de limitaciones profesionales. La consideraci\u00f3n de un hombre por su mujer y sus hijos tambi\u00e9n le impide hacer algunas cosas que le gustar\u00eda hacer.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">La libertad tampoco puede significar la satisfacci\u00f3n de los deseos individuales. El individualismo se hace a menudo a expensas de los dem\u00e1s. El ser humano no est\u00e1 dise\u00f1ado para la soledad, sino para la comunidad. Todos la buscamos. S\u00f3lo en ella podemos desarrollarnos. Significa recibir y dar. Una comunidad mon\u00e1stica es un intento totalmente fuera de moda de acabar con el individualismo y encontrar nuestro camino de vuelta a la uni\u00f3n. No todas las comunidades mon\u00e1sticas lo consiguen. Pero esto forma parte de la misi\u00f3n misma de un monasterio benedictino. Esto es lo que hace que las comunidades benedictinas sean atractivas para los j\u00f3venes. Compartir la propia comunidad con los dem\u00e1s, dejarles participar en este milagro de la aut\u00e9ntica vida humana. S\u00f3lo la persona que ha superado su ego\u00edsmo en la comunidad es sanada, redimida - tambi\u00e9n de s\u00ed misma. El objetivo de la espiritualidad benedictina ha sido siempre la verdadera humanizaci\u00f3n del hombre. Esto sucede bajo la gu\u00eda del Evangelio, bajo la regla y el abad, en comunidad.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00bfNecesitamos gags especiales para una vida plena? Hay quien piensa que nuestra vida tiene que ser algo muy especial. Hay animadores para fiestas especiales. Bueno, los gags animan, pero no son la vida. Para Benedicto, lo especial es la sobria normalidad, la justa medida. Los humanos somos inmoderados e ilimitados, lo queremos todo en tama\u00f1o infinito, especialmente el dinero. Ser merecedor de un Guinness parece atraer a los j\u00f3venes, el riesgo que entra\u00f1an los deportes extremos proporciona la emoci\u00f3n. Si no son estos extremos, son las ideolog\u00edas y la histeria colectiva que parece que necesitamos a intervalos regulares para mantenernos bien: la mantequilla se sustituye de repente por una margarina ins\u00edpida por su supuesto efecto sobre los niveles de colesterol, porque un ataque al coraz\u00f3n acecha al otro lado de la puerta. Los cereales y la espelta se abren paso por el est\u00f3mago y los intestinos porque todo lo dem\u00e1s contiene demasiados hidratos de carbono y la obesidad es inminente. Por no hablar de los planes diet\u00e9ticos de nuestras revistas femeninas, y los hombres ya est\u00e1n siguiendo sus pasos. \u00bfQu\u00e9 tal FdH y una dieta equilibrada? El fin del mundo no tardar\u00e1 en llegar. El calentamiento global est\u00e1 provocando la subida del nivel de las aguas, la muerte de los bosques, la EEB, los tsunamis y los ciclones. No quiero trivializar nada. Pero muchas cosas parecen histeria colectiva, y los humanos parecemos adictos a ellas. No toques la energ\u00eda solar, porque todav\u00eda est\u00e1 muy subvencionada, \u00a1ni el calentamiento global! Los benedictinos tambi\u00e9n reconocemos los peligros de la contaminaci\u00f3n ambiental, el deterioro del clima y el derroche de energ\u00eda, pero no nos enga\u00f1amos. Conocemos la vida, la insuficiencia del conocimiento sobre todas las conexiones de la naturaleza, no esperamos de la vida m\u00e1s de lo que puede ofrecer. No hay vida eterna en esta tierra. Nuestro hogar est\u00e1 en el cielo, se dice en la liturgia para los difuntos. Los benedictinos estamos completamente perdidos a los ojos de nuestros contempor\u00e1neos, porque para nosotros la muerte forma parte de nuestra vida. Y ante la muerte, la estructura de valores del mundo interior de nuestros contempor\u00e1neos se resbala.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Como ya he dicho, los benedictinos no vivimos en absoluto de forma irresponsable. Nuestros monasterios tambi\u00e9n piensan en el medio ambiente y en la posteridad, tambi\u00e9n prueban suerte con la recuperaci\u00f3n de calor y generan energ\u00eda mediante plantas de astillas de madera y biog\u00e1s. Tambi\u00e9n hemos instalado estas \u00faltimas en monasterios africanos. Desde hace dos a\u00f1os, en los talleres de la abad\u00eda de Peramiho se fabrican paneles solares baratos. En S. Anselmo, como algunos de ustedes saben, estamos sustituyendo nuestras 416 ventanas. Aprovecho la ocasi\u00f3n para agradecer a la abad\u00eda de Admont su generosa y sustancial ayuda. S\u00f3lo con ello reduciremos nuestro consumo de energ\u00eda y, sobre todo, dispondremos de habitaciones m\u00e1s c\u00e1lidas. A ello contribuir\u00e1 tambi\u00e9n un nuevo sistema de calefacci\u00f3n. Utilizar los recursos con moderaci\u00f3n y preservar la creaci\u00f3n para las generaciones futuras tambi\u00e9n es cada vez m\u00e1s importante para nosotros, los monjes.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Y si ahora nos miramos como seres humanos, con nuestras limitaciones y fragilidades. Los errores, los fracasos e incluso los esc\u00e1ndalos se han hecho especialmente visibles en los \u00faltimos tiempos. No tenemos ninguna raz\u00f3n para elevarnos por encima de los dem\u00e1s. No somos mejores cristianos, pero tambi\u00e9n somos cristianos, cristianos entre otros. Necesitamos la misericordia de Dios y de los dem\u00e1s. Nosotros mismos debemos convertirnos en signos de misericordia y perd\u00f3n. Una comunidad benedictina no es perfecta en el sentido de la perfecci\u00f3n, sino una comunidad verdaderamente cristiana, es decir, a trav\u00e9s de la reconciliaci\u00f3n. El perd\u00f3n no banaliza en absoluto el pecado, sino que lo marca como ofensa, lo pone a merced de Dios y busca un camino de convivencia humana de nuevo. No es misericordia, no, la reconciliaci\u00f3n nos libera para el futuro. La instrucci\u00f3n de Benedicto de odiar el pecado y amar a los pecadores, \u00bfno es una locura en una \u00e9poca de correcci\u00f3n moral que favorece la venganza en lugar del perd\u00f3n? Y no hay m\u00e1s que ver los ojos de los transe\u00fantes, las miradas de castigo cuando se fuma en la calle -no en un restaurante, claro- o lo nerviosa que reacciona la gente cuando se se\u00f1ala lo altamente subvencionada que est\u00e1 la energ\u00eda solar. El hecho de que en la conferencia sobre el clima de Copenhague se trabajara con datos falsos s\u00f3lo se mencion\u00f3 de pasada y a partir de entonces se mantuvo en silencio.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">La comunidad mon\u00e1stica es una especie de campo de entrenamiento para el amor fraterno. Por eso Benito, siguiendo la tradici\u00f3n de la primitiva Iglesia de Jerusal\u00e9n, de Pacomio y de Basilio el Grande, prefiere la vida en comunidad al hermetismo. Aqu\u00ed aprendemos a \"soportar con gran amor las debilidades del cuerpo y del car\u00e1cter de unos y otros\". Los monjes no s\u00f3lo obedecen a su superior, sino que tambi\u00e9n muestran respeto y obediencia entre ellos, adem\u00e1s de cuidarse mutuamente. Cuando una vez entr\u00e9 en una sala zen en Jap\u00f3n y los monjes estaban meditando de cara a la pared, me pregunt\u00e9 si significaba algo para ellos c\u00f3mo estaba el monje de al lado en t\u00e9rminos humanos y espirituales. Incluso en nuestros monasterios, la gente se queja a veces de la falta de inter\u00e9s mutuo. \"Nadie se interesa por m\u00ed ni por mi trabajo\". La cuesti\u00f3n es, por supuesto, si se trata de una queja genuina o si el cohermano en cuesti\u00f3n simplemente est\u00e1 hambriento de caricias. En cualquier caso, el di\u00e1logo interno en una comunidad seguir\u00e1 siendo un reto constante.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Por cierto, los monjes tambi\u00e9n nos permitimos un lujo, y deber\u00edamos hacerlo a\u00fan m\u00e1s: Nos tomamos tiempo, tiempo para los dem\u00e1s, tiempo para charlar con otros hermanos o invitados, tiempo para rezar, tiempo para una larga liturgia, tiempo para celebrar y jugar, tiempo para la alegr\u00eda de vivir, s\u00ed, tiempo para la vida. Tomarse tiempo, hacerse tiempo, darse tiempo es lo contrario del ritmo fren\u00e9tico moderno que padecen muchas personas. Por muy importante que sea el trabajo, \u00bfpuede por s\u00ed solo dar sentido a nuestras vidas? Los procesos de trabajo se racionalizan, los puestos se reducen, las personas tienen que hacer a\u00fan m\u00e1s en el mismo tiempo. Este problema tambi\u00e9n ha afectado a nuestros monasterios y, sin embargo, no somos un refugio para personas perezosas y reacias al trabajo. Nos ayuda la estructura fija de la jornada y la obligaci\u00f3n de cumplirla. La atenci\u00f3n se centra en las personas, y concretamente en las personas ancladas en Dios. Tambi\u00e9n podemos entrar en conflicto cuando el trabajo apremia, pero Dios debe ocupar el centro del escenario. Al rezar y cantar juntos, nos liberamos de las limitaciones externas. Hace poco, una tarde, cuando ten\u00eda tantas cosas en la cabeza y no sab\u00eda qu\u00e9 hacer ante el trabajo que segu\u00eda acuci\u00e1ndome y me preguntaba si no deb\u00eda hacer una pausa en las v\u00edsperas, record\u00e9 las palabras de la Regla de San Benito: \"Nada debe preferirse al culto\", me levant\u00e9 y fui a las v\u00edsperas. Mientras estaba en el coro y cantaba los salmos con los hermanos, de repente me sent\u00ed liberado de toda presi\u00f3n. Volv\u00eda a ser humano, uno con Dios. El trabajo fue m\u00e1s f\u00e1cil aquella tarde, hab\u00eda encontrado la distancia, a m\u00ed mismo. Eso es lo que nos libera a los monjes del estr\u00e9s y el agotamiento.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Personalmente, tambi\u00e9n dedicamos tiempo a la Lectio Divina, la lectura orante de textos sagrados. Tampoco aqu\u00ed estamos sometidos a ninguna presi\u00f3n intelectual. Como los antiguos monjes del desierto egipcio, volvemos a masticar los textos, los dejamos pasar por nuestra boca hasta que se han convertido por completo en parte de nuestra carne y nuestra sangre, y as\u00ed el Evangelio da forma a nuestra vida.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Tambi\u00e9n nos permitimos el lujo y la libertad de no hacer muchas cosas que otros creen que tienen que hacer, porque si no, no ser\u00edan los mejores. No necesito ropa especial, no me pongo delante del armario sin saber qu\u00e9 ponerme; me gusta comer, pero s\u00f3lo lo que es bueno para m\u00ed. No necesito nada especial. Para eso est\u00e1n las fiestas. La estructura y la moderaci\u00f3n tambi\u00e9n cuentan. Los monjes tenemos una ventaja: tenemos la responsabilidad de hacerlo lo mejor posible, pero estamos libres de competencia y no necesitamos codearnos para llegar a lo m\u00e1s alto. Por supuesto, la comunidad en su conjunto tiene que ver c\u00f3mo puede sobrevivir econ\u00f3micamente en su entorno.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Quiz\u00e1 nuestro mayor reto, nuestra mayor rareza sea liberarnos de muchas cosas que otros consideran necesarias, incluida la libertad de nosotros mismos para vivir con los dem\u00e1s y para los dem\u00e1s. Y al mismo tiempo creer en Dios, en un Dios que se hizo visible y tangible en Jes\u00fas de Nazaret, que incluso habita entre nosotros a trav\u00e9s de su esp\u00edritu. La vida es lo m\u00e1s dif\u00edcil de todo, dec\u00edamos en broma los estudiantes, y es verdad. Pero, \u00bfhay algo m\u00e1s hermoso que vivir? Vivir con los dem\u00e1s, vivir con un Dios que nos ama y habita en medio de nosotros. La vida de los monjes es una respuesta a la llamada de Dios. No es un asunto aburrido. Experimentamos esta llamada como un signo de especial devoci\u00f3n y amor, \u00bfy nuestra respuesta? Consiste en la entrega de nuestras vidas. De este modo, respondemos a la devoci\u00f3n de Dios con nuestro amor por \u00e9l. En realidad es una locura, pero los que aman est\u00e1n locos, y los que no est\u00e1n un poco locos no pueden amar.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Sin embargo, los monjes no creamos un idilio o un hogar acogedor para nosotros mismos. Como todos los cristianos y comunidades cristianas, tenemos el reto de compartir lo que tenemos con los dem\u00e1s. Nuestro antiguo prior de Togo me dijo que \u00e9ste es precisamente el elemento africano que los benedictinos tenemos que tener en cuenta. Le respond\u00ed que era la dimensi\u00f3n cristiana fundamental que los europeos tambi\u00e9n deber\u00edamos tener en cuenta. Cuando pensamos en compartir, solemos pensar en cosas materiales, en posesiones. San Benito sin duda ten\u00eda esto en mente cuando hablaba del ropero, donde debe guardarse la ropa usada de los pobres, si se dan al portero las instrucciones necesarias. En este sentido, nuestros monasterios m\u00e1s ricos ayudan a los de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. Las monjas camaldulenses de San Antonio, en el Aventino, sirven hasta 40 comidas cada mediod\u00eda.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Sin embargo, Benedicto desea m\u00e1s en su cap\u00edtulo sobre la hospitalidad. Todo est\u00e1 previsto. Los hu\u00e9spedes tienen su propio alojamiento y su propia mesa para que no perturben el normal funcionamiento del monasterio.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">El abad debe incluso comer con los invitados y abstenerse de normas especiales de ayuno. Benito es muy complaciente con los hu\u00e9spedes, pero no s\u00f3lo se preocupa de la comida y el alojamiento, sino que primero los conduce a la oraci\u00f3n. Permite que los hu\u00e9spedes compartan la riqueza espiritual de la comunidad.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">Hoy inauguramos un centro espiritual de un monasterio. Ofrece algo m\u00e1s que una especie de vacaciones en una granja. Sirve como vacaciones del ego, del ajetreo diario, la reorientaci\u00f3n de nuestras vidas, la concentraci\u00f3n en el objetivo real de nuestras vidas. Un centro espiritual de este tipo no es simplemente una \"casa de retiro\". En la conexi\u00f3n con una comunidad mon\u00e1stica, en la participaci\u00f3n en las oraciones de los monjes, en las conversaciones con ellos, se experimenta algo de la realidad vivida y de la \"normalidad\" de la fe. La vida cristiana se desarrolla con la mirada puesta en el Creador y en la creaci\u00f3n, bajo la gu\u00eda del Evangelio. Esto nos permite a los cristianos ser imparciales, semejantes a los gorriones a los que se refer\u00eda Jes\u00fas, una alegr\u00eda de vivir porque estamos seguros en Dios. Experimentamos la libertad de los hijos de Dios, que valoran los bienes de este mundo pero no dependen de ellos. Este arraigo en Dios nos da un hogar, nos enra\u00edza y nos sostiene. Tenemos un punto de vista desde el que contemplar la vida; podemos mantener la distancia, sonre\u00edr ante la iron\u00eda de la vida, sonre\u00edrnos a nosotros mismos y, sobre todo, disfrutar de la vida. La alegr\u00eda de vivir es una antigua herencia benedictina que hay que trasladar al siglo XXI.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">En mi opini\u00f3n, nuestra iglesia necesita realinearse en nuestra sociedad moderna. Ya no somos el Occidente cristiano de anta\u00f1o. Muchos han dado la espalda a la Iglesia, algunos se oponen agresivamente a ella, otros se han vuelto indiferentes, la Iglesia no significa nada para ellos, pueden creer como creen. Los creyentes de otras religiones viven a nuestro lado, hacen sentir su presencia, se afirman. La situaci\u00f3n religiosa en nuestras sociedades se ha vuelto compleja. La coexistencia pac\u00edfica requiere di\u00e1logo y encuentros a distintos niveles. Creo que un centro espiritual benedictino puede aportar aqu\u00ed una contribuci\u00f3n valiosa e integradora. Una casa benedictina deber\u00eda, como dice San Benito, estar abierta especialmente a los miembros de la fe, pero hoy incluir\u00eda a todos los que buscan sentido, a todos los que quieren orientaci\u00f3n espiritual. San Benito est\u00e1 abierto a todos los hu\u00e9spedes de buena voluntad. Esta apertura no ideol\u00f3gica es nuestra gran oportunidad. Aqu\u00ed la gente se re\u00fane para encontrarse sin miedo ni prejuicios, aqu\u00ed experimenta la espiritualidad, aqu\u00ed es guiada hacia una mayor dimensi\u00f3n del ser humano. Hoy, un monasterio puede desarrollar un gran poder integrador y convertirse en un centro de esperanza para nuestra sociedad. Quiz\u00e1s los benedictinos no parezcamos estar completamente perdidos en esto, pero creo que pertenecemos a la vanguardia de nuestra Iglesia y de la sociedad actual.<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"paragraph-m\">La Regla de Benito data del siglo VI y puede parecer anticuada. Algunas formas externas pueden haberse vuelto cuestionables. Sin embargo, esta regla permite a las comunidades vivir de forma permanente y garantiza la vitalidad de dichos monasterios. Se adapta a todas las culturas. Sus principios est\u00e1n en el coraz\u00f3n de la vida cristiana, el mensaje liberador de Jesucristo para la humanidad. Por eso la vida benedictina en los monasterios de nuestras latitudes despierta una y otra vez la curiosidad de los periodistas y atrae a los directivos a pasar unos d\u00edas en el monasterio. Los j\u00f3venes peregrinan a las v\u00edsperas juveniles y experimentan la comunidad con los monjes y entre ellos. Este es el reto permanente al que se enfrentan nuestros monasterios. La abad\u00eda de Admont contribuye a ello con su nuevo centro espiritual. Mi enhorabuena al abad Bruno y a sus compa\u00f1eros. Que Dios les bendiga.<\/p>\n<\/div>\n                    \n                            <\/div>\n        \n            <\/div>\n<\/div>\n\n<\/section>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"parent":29279,"menu_order":34,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[],"class_list":["post-29316","page","type-page","status-publish","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v26.0 (Yoast SEO v26.8) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>V\u00f6llig abgefahren? - Stift Admont<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/stiftadmont.at\/es\/casa-del-encuentro-2\/espiritualidad\/completamente-fuera-de-los-caminos-trillados\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"V\u00f6llig abgefahren?\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/stiftadmont.at\/es\/casa-del-encuentro-2\/espiritualidad\/completamente-fuera-de-los-caminos-trillados\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Stift Admont\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2024-07-15T08:23:55+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/stiftadmont.at\/wp-content\/uploads\/Klosteranlage-innen.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1912\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1188\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/stiftadmont.at\/haus-der-begegnung-2\/spiritualitaet\/voellig-abgefahren\/\",\"url\":\"https:\/\/stiftadmont.at\/haus-der-begegnung-2\/spiritualitaet\/voellig-abgefahren\/\",\"name\":\"V\u00f6llig abgefahren? 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