En el marco de la Semana Mundial de Oración por la Unidad de los Cristianos, este año volvió a celebrarse en Admont un servicio ecuménico. Cristianos protestantes y católicos se reunieron para rezar, celebrar y establecer un signo visible de unidad.
La oración conjunta dejó claro lo que lleva a las personas más allá de las fronteras confesionales: la fe, el diálogo y el deseo de unidad. Un servicio digno que demostró que la cohesión crece allí donde las personas se reúnen en la fe.