Un día especial de fe y comunión
El 28 de septiembre, la abadía benedictina de Admont celebró, junto con la parroquia, el aniversario de la consagración de la iglesia abacial y parroquial de Admont. Numerosos fieles se reunieron para celebrar juntos esta ocasión tan especial.
El día de la consagración nos recordó que una iglesia es mucho más que un edificio impresionante. Es un lugar de fe, de encuentro, de esperanza y de oración conjunta; un lugar que une a las personas desde hace generaciones.
Las torres de la iglesia colegiata, visibles desde lejos, no solo caracterizan el aspecto de Admont, sino que también simbolizan una tradición espiritual centenaria que se ha mantenido viva hasta nuestros días.
Al ser a la vez iglesia monástica y parroquial, la iglesia colegiata ocupa un lugar especial. Aquí celebran sus misas los monjes del monasterio benedictino, aquí se reúne la comunidad parroquial y aquí la fe y la comunidad acompañan a las personas en los más diversos momentos de su vida.
El día de la consagración nos brindó la oportunidad de hacer una pausa y mirar con gratitud a todas aquellas personas que, a lo largo de generaciones, han llenado de vida este lugar tan especial y siguen haciéndolo hasta hoy.
Así, el día de la consagración se convirtió en un hermoso símbolo de fe vivida, comunión y unión.
Muchísimas gracias Se dirigía a todos aquellos que celebraron y colaboraron en esta misa tan especial, contribuyendo así a que fuera una jornada festiva digna de conmemoración en la iglesia colegiata y parroquial de Admont.