Adviento en la abadía de Admont © Stefan Leitner

Desgraciadamente, se cancela el Adviento en la Abadía de Admont

Cancelado el mercado navideño de Admont

Desgraciadamente, se cancela el Adviento en la Abadía de Admont

Miércoles, 24 de noviembre de 2021

Al igual que el año pasado, el acto "Adviento en la Abadía de Admont" no podrá celebrarse este año debido al coronavirus. Aún pueden enviarse cartas al Niño Jesús. Se contestarán individualmente.

La organizadora Silvia Schnepfleitner y su ayudante Sylvia Hofbauer esperaban 127 expositores para el tercer fin de semana de Adviento en Admont. Este año, el tradicional mercado de Adviento debería haberse celebrado durante cinco días, pero el cierre hace imposible su celebración. "Realmente nos hemos esforzado al máximo para que el mercado de Navidad pueda celebrarse esta vez. Por supuesto, nos sangra el corazón y esperamos tener éxito el año que viene", dice Schnepfleitner. Desde febrero, la presidenta de la asociación "Advent im Stift Admont" ha dedicado incontables horas a planificar el programa, la infraestructura y la ubicación. "A pesar de la cancelación, queremos crear un ambiente navideño", dice Schnepfleitner. Como el año pasado, los paseantes podrán disfrutar de ello. Para ello, todo el patio interior del monasterio benedictino estará decorado con motivos navideños e iluminado. "Pero esto sólo es posible gracias a la buena colaboración con la abadía benedictina, por la que quiero dar las gracias especialmente al abad Gerhard Hafner, al director económico Franz Pichler y a todo el departamento cultural", subraya el organizador del mercado de Adviento.

La carta al Niño Jesús

Justo a tiempo para el comienzo del Adviento, el 1 de diciembre, 35 árboles de Navidad decorados festivamente adornarán el Rosarium, el patio delantero de la Stiftsgärtnerei y la plaza de la iglesia. Las ventanas que dan al patio interior también estarán decoradas con corazones de madera, campanas y estrellas para crear un ambiente prenavideño. Como el año pasado, se instalará un buzón dorado delante del edificio administrativo. "Aquí los niños podrán enviar sus deseos al Niño Jesús", explica Schnepfleitner. El año pasado, la organizadora Silvia Schnepfleitner y su equipo recibieron unas 250 cartas. Los más pequeños dibujan, los mayores escriben. Las respuestas son tan individuales como las propias cartas. No hay una plantilla, pero hay muchos voluntarios que responden a cada petición individual. Al fin y al cabo, "realmente se responde a cada carta", subraya Schnepfleitner.

La presidenta ha planeado una sorpresa muy especial para diez niños este año: "Cada uno de estos diez niños podrá decorar uno de nuestros árboles de Navidad junto con su familia". La tradicional decoración del árbol de Navidad tiene lugar al aire libre, separando a cada familia. Al final, el árbol se decora con una pequeña placa con el nombre del niño que lo ha decorado.